Algún día dejará de dolerme tu ausencia y el eterno silencio que hay sin ti. Aprenderé a vivir con otros tipos de aromas en mi almohada aunque no sea el tuyo, tan pegada a mi ropa, y a mi alma. Algún día, más tarde que temprano te darás cuenta de que nunca te eché de mi vida y que siempre quise que te quedaras, aunque decidieras huir de mi tempestad (y refugiarte en la calma de otro pecho). Me dejaste desnuda, con los sentimientos al aire y un vacío irreparable en el corazón, tiritando en una hipotermia constante y rogándote que me devolvieras eso que te llevaste de mí.
Por favor, la próxima vez cierra fuerte la puerta antes de marchar, que aquí sin ti, hace mucho frío
Después de la lluvia
"El arte es para consolar aquellos que están rotos por la vida"-Vincent van Gogh
lunes, 5 de marzo de 2018
jueves, 14 de diciembre de 2017
Mil vestidos
Me disfracé de tranquilidad siendo revolución, de vida siendo muerte, de blanco llevando como corazón algo muy negro. Me disfracé, con tantos vestidos y por ninguno de ellos quisiste pasearte. Me disfracé de lo que nunca fui, ni soy e imposiblemente seré mañana (pero que sin embargo tú siempre quisiste que fuera) Y aún así, estuve siempre tan desnuda ante ti que podías ver más de lo que mostraba mi piel. Temblaba de calor y de frío, esperando existir cada vez que me reflejara en tus pupilas.
Ya no; ahora no (y a lo mejor nunca). No sé si te llevaste la esencia, no sé si te llevaste lo mejor de mi cuando te fuiste o simplemente me volviste más miserable. Pero duele, vivir recorriendo con mis dedos las constelaciones interestelares que formo uniendo lunares en una espalda imaginaria, a sabiendas de que no es la tuya.
Ya no; ahora no (y a lo mejor nunca). No sé si te llevaste la esencia, no sé si te llevaste lo mejor de mi cuando te fuiste o simplemente me volviste más miserable. Pero duele, vivir recorriendo con mis dedos las constelaciones interestelares que formo uniendo lunares en una espalda imaginaria, a sabiendas de que no es la tuya.
jueves, 23 de noviembre de 2017
Permanecer
Volví a él, porque entonces no sabía
encontrarme a mí.
Y es triste,
mucho,
que aruñe las paredes por volver con
alguien
que nunca quiso volver a mí.
Que no solo aruño las paredes
que aruño su piel
y la mía,
sobre todo la mía
desesperada, en un intento de permanecer.
Que me dueles,
que te lo grito,
que me dueles,
que creí más en ti que en mí y me perdí.
Que te quise
y que te quiero,
te quiero con el corazón roto
y con los ojos vendados.
Que a veces no es solo suficiente con
quererse
si no con cuidarse,
con preocuparse
y con dedicarse;
Y yo no sé
si lo que me faltó fue cuidarme,
preocuparme,
y dedicarme a mi
porque cuando te cuidé,
me preocupé
y me dediqué por ti
sentía que no recibía el mismo aire que
daba.
Me viste dar mi última exhalación
y me dejaste ir.
Lejos.
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